Francisco Prats Vives

Centro Cultural de España, contruido por el Ing. Francisco Prats Vives en 1951.

El edificio que alberga desde el 2007 al Centro Cultural de España, fue construido en 1951 como vivienda familiar de los señores Doña Carlota Bonilla Galindo, hija del Gral. Manuel Bonilla, y  Don Abel García Cálix por el Ing. Francisco Prats Vives, constructor de origen catalán.

Conoce más sobre él y su trabajo:

La capital guarda con celo legado de Francisco Prats

Cristóbal Prats, padre de Francisco Prats, diseñó y construyó el Teatro Nacional Manuel Bonilla.

Muchas de las obras que hoy engalanan la capital de Honduras, que la hacen grande y única, responden a la creación visionaria y el talento que han demostrado profesionales de éxito.Meritorio es destacar este legado y darlo a conocer para que los habitantes, al igual que en el pasado, lo valoren.Doce de estas magníficas obras compiten en la elección del Símbolo de la Capital, una propuesta inédita de EL HERALDO que busca fomentar la identidad y el sentido de pertenencia entre los ciudadanos en el marco del 433 aniversario de Tegucigalpa, que se celebra este 29 de septiembre.Tres de las propuestas corresponden a quien fuera un hondureño de corazón, profesional de la ingeniería, cuyo nombre es motivo de orgullo y se mantiene vigente no solo para los capitalinos, sino todos los hondureños: Francisco Prats Vives (QDDG).

Prats está presente en el Distrito Central a través del diseño de sus obras, que a lo largo de los años se han convertido en parte esencial y del diario vivir de los capitalinos.

Entre ellas podemos mencionar la construcción de más de 700 casas de habitación, el Estadio Nacional Tiburcio Carías Andino, templo del deporte hondureño; el aeropuerto internacional Toncontín y el Monumento a la Paz, que engalana el cerro Juana Laínez. Si bien existen las obras concretas, los hijos del ingeniero Prats, Francisco y Rosamaría, nos hacen una semblanza.

Valioso legado

En el recuerdo y en sus pensamientos lo mantiene vivo, y en su voz puede advertirse emoción y nostalgia cada vez que pronuncia el nombre de su padre. Para Francisco Prats (hijo), arquitecto de profesión, su progenitor fue su socio y mejor amigo. Juntos trabajaron en varios proyectos, entre estos la Escuela Agrícola Panamericana, localizada en el valle El Zamorano, San Antonio de Oriente.

“Mi padre fue un ingeniero civil, graduado en el Universidad Nacional de México (UNAM), cuando terminó sus estudios, vino a Honduras a iniciar una carrera profesional exitosa”, manifestó Prats.

Sesenta años de continua labor en el área de la ingeniería es la mejor carta de presentación para quien destacó como un pionero de la construcción y del diseño en la capital. Pero quizás las obras más importantes por las que se le recuerda son el Estadio Nacional, diseñado en 1948 a finales de la administración de Carías Andino; y el aeropuerto Toncontín, que sirviera de escenario para el baile en honor a la toma de posesión del presidente Juan Manuel Gálvez. Cabe señalar que ambos espacios han sido ampliados y remodelados, conservando su originalidad; y otro que es un legado es el Monumento a la Paz.

“El Monumento a la Paz, que tiene un simbolismo en el sentido de que podía permitir que un halo de luz se elevara hasta el cielo, sirve de apoyo para la Bandera Nacional que es visible desde todos los puntos de la ciudad”, apuntó el arquitecto.

Otras obras que se le atribuyen al ingeniero, quien partió de este mundo el 20 de julio de 1994, es el puente La Isla, además de una fuente que fue colocada frente al Estadio Nacional. También suman la remodelación de la Casa Huler, la construcción de los edificios Hiasa y del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana (IHCI), diseño de la capilla que se encuentra al lado derecho del Altar Mayor de la iglesia Los Dolores, y contratista por 14 años de la Escuela Agrícola El Zamorano, entre otras.

Visionario

Prats Vives participó en proyectos turísticos que ayudaron a impulsar los pintorescos municipios de Ojojona, Valle de Ángeles y Santa Lucía.

Rosamaría Prats, actual directora de la Galería Nacional de Arte, también hija del talentoso ingeniero, recuerda a su padre como un infatigable trabajador, que dejó de laborar hasta el día de su muerte.

“Mi padre era un artista del diseño, de la ingeniería, un hombre con buen sentido del humor, cariñoso, que amaba profundamente su carrera y que siempre decía que el éxito en una carrera depende del amor y el empeño que se le ponga”, declaró Prats.

Tanto Francisco como Rosamaría Prats aplauden la propuesta de EL HERALDO de elegir un símbolo para la ciudad y sienten orgulloso que tres de las obras monumentales que compiten hayan sido diseñadas por su padre, como una forma de destacar y agradecer su legado.

Fuente: Patricia Cálix, El Heraldo 2011-09-22