El proyecto DLH por Victor Manuel Ramos

Validando el Diccionario de las Lenguas de Honduras con el pueblo Tol

Ramón Hernández y Víctor Manuel Ramos validando el Diccionario de las Lenguas de Honduras con el pueblo Tol.

La iniciativa para este Diccionario de las Lenguas de Honduras-DLH fue posible gracias a tres motivaciones: la primera ocurrió en la sede del Centro  Cultural de España en Tegucigalpa, en la oficina de Álvaro Ortega Santos. Me encontraba ahí porque hacía gestiones para que la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) aprobara, para la Academia Hondureña de la Lengua, un proyecto consistente en la traducción de algunas obras clásicas a las otras lenguas hondureñas. La propuesta no prosperó, pero por dicha gestión tuve la oportunidad de ver sobre el escritorio de Ortega un ejemplar del Diccionario de las Lenguas de España, y me puse a hojearlo. Surgió, entonces, la idea de hacer un diccionario similar con el español y las otras lenguas de Honduras. El diccionario había llegado hasta Tegucigalpa, enviado desde España por el padre de Álvaro, don Antonio Ortega, quien también sugería a Álvaro la posibilidad de hacer un diccionario similar en Honduras. La segunda ocurrió en el seno de la Academia en Tegucigalpa, cuando escuché, en una ceremonia con motivo del Día del Idioma Español, al ministro de Cultura, Dr. Rodolfo Pastor Fasquelle, hablar de la necesidad de incorporar a la Academia, las otras lenguas que se hablan en Honduras y que forman parte del patrimonio cultural nacional. Y, la tercera, se produjo en el seno del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), en donde yo laboraba como editor, gracias al llamado a colaborar que me había hecho su gerente el Dr. Darío Euraque. Él había generado un vuelco total en la política del IHAH, pues tradicionalmente se pregonaba desde ahí que la cultura hondureña únicamente tenía dos fuentes: la española y la maya; el Dr. Euraque, en sintonía con el pensamiento del Dr. Pastor Fasquelle, le dio un giro de 120 grados a la interpretación de nuestra herencia e incorporó, con todo su valor, a la identidad nacional, el acervo patrimonial de los demás pueblos indígenas y afro descendientes que pueblan el territorio catracho. El resto vino por añadidura. Don Óscar Acosta, entonces director de nuestra Academia, de inmediato aprobó la idea y me puse a rellenar los formularios que el trámite con la AECID exige, con la cooperación siempre afanosa que me brindaron en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa. La aprobación llegó e inicié la coordinación del trabajo. Inicialmente me contacté con Marco Gutiérrez quien sugirió los nombres de las personas que podrían hacer las traducciones en las siete lenguas hondureñas, además del español: chortí, garífuna, isleño, miskito, pech, tawahka y tolupán. En un encuentro inicial con estos amigos pude explicarles los objetivos y las características del proyecto, les entregué el listado en español con una sola acepción para cada palabra y de esa reunión salimos todos convencidos de la trascendencia que para los pueblos nativos y para el patrimonio nacional tenía la idea del diccionario. Se trata, indudablemente, de un primer paso, porque las lenguas, como todas las estructuras vivas, cambian y se enriquecen constantemente incorporando nuevos vocablos para designar los avances en la vida social, en la ciencia y en la tecnología, lo que, necesariamente, hará que esta obra requiera nuevas ediciones.

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Diccionario Garífuna “Lila Garifuna” de Salvador Suazo.

Surgieron algunas dificultades para la comunicación con los traductores y cuando entregaron su trabajo, algunos muy incompletos, no fue posible establecer nuevos contactos. Por esta razón en este diccionario solo aparecen completas las traducciones en tawahka, gracias al esfuerzo de Inés Salinas, quien trabajó incansablemente hasta lograr la traducción de todas las entradas del diccionario; lo mismo puedo decir de Justa Suazo, quien cooperó con mucha diligencia,  sin embargo parte de las entradas se lograron traducir con la utilización del Diccionario Lila Garifuna: diccionario garifuna – garifuna – español  y de los sinónimos; la traducción al miskito se logró completar con la ayuda del Diccionario español miskito. Miskito español. El isleño se completó con el apoyo de algunos informantes. En relación con el tolupán, Raúl Arechavala, Ramón Hernández, Álvaro Ortega Santos y yo viajamos a la Montaña de la Flor para verificar la traducción. Valiosa cooperación nos brindaron Timoteo Cálix Oseguera e Israel Martínez Martínez, ambos de la etnia tolupán. Las traducciones estuvieron a cargo de Manuel de Jesús Nájera, para el chortí; Justa Aurelia Suazo, para el garífuna; Bryan Oniel Kelly Welcome, para el isleño; Cleofina Maxuel Navas, para el miskito; Rosalío Duarte, para el pech; Inés Ordóñez Salinas, para el tawahka; y, Santos Marcela Licona, para el tolupán. Se preparó un listado básico de 4500 vocablos en español para su traducción, vocablos cotidianos en los círculos escolares. Las traducciones, como ya lo mencioné, no fueron completas en todas las lenguas, además, porque se da el caso de que algunas lenguas -el tolupán, el pech y el tawahka-, están en peligro de desaparecer y tienen un bagaje de léxico limitado o muy pocos hablantes. En este primer intento las palabras se tradujeron interpretando un solo significado para cada una; posteriores revisiones permitirán ampliar el número de entradas y la traducción de sus diversas acepciones; por la sencillez que me propuse para esta obra y porque en algunas de estas lenguas se requiere todavía de la sistematización gramatical, no se han incluido apostillas gramaticales. Las traducciones de las lenguas se colocan en orden alfabético y cada lengua se identifica con la primera letra de su nombre, así:

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Presentación del Dicionario en el CCET.

chortí: Ch.
garífuna: G.
isleño: I.
miskito: M.
pech: P.
tawahka: Ta.
tolupán: To.

En algunos vocablos en tolupán hay vocales con diéresis y tilde, como eso no es posible ponerlo con nuestras máquinas la tilde se coloca a continuación (ü’). Muchas entradas tienen uno o más sinónimos en algunas lenguas; esos vocablos sinónimos se separan con una pleca ( / ). Las palabras en miskito tomadas del diccionario español miskito, mencionado antes, conservan la grafía nicaragüense en la sílaba ia, que los miskitos hondureños escriben ya. También en algunas entradas se incluyen las traducciones de sus equivalentes, femenino y masculino, en este caso se identifican con una (f) o una (m). Estoy seguro de que este diccionario fortalecerá la interculturalidad hondureña y es un paso firme en el reconocimiento de veras de que somos una nación pluricultural, con orígenes diversos y con pueblos que reclaman su identidad propia en la conformación de la nacionalidad hondureña. Será, igualmente, un paso importante para el esmero por conservar vivas algunas de estas lenguas y para darles la vitalidad que se merecen. Ahora, desgraciadamente, no nos queda más que lamentar la extinción de la lengua originaria de los lencas.

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Las ilustraciones fueron realizadas por Mónica Andino y pretenden, con sus imágenes, más cosmopolitas que rurales, que cualquier niño con sus manos en esta obra se sienta parte de ella y comprenda que su identidad y su cultura son parte de una identidad nacional mayor e incluyente.

Será compromiso de la Academia Hondureña de la Lengua velar por el perfeccionamiento permanente de esta obra e impulsar la traducción de nuestros clásicos del español a estas lenguas hondureñas y promover la producción literaria, para hacer comprender a todos los hondureños que las lenguas de nuestros hermanos y compatriotas nos pertenecen por igual y que es deber de todos los hondureños fortalecerlas y consolidarlas. Son nuestra herencia. Las universidades hondureñas, por su parte, deben enseñar, en sus departamentos de lenguas, las lenguas hondureñas y hacer estudios que permitan escribir, para cada idioma hondureño, las reglas gramaticales y la sistematización.

Solo resta dar los merecidos agradecimientos a la AECID, al embajador de España, excelentísimo señor D. Luis Belzuz de los Ríos, y al Centro Cultural de España en Tegucigalpa por el respaldo total que dieron a este proyecto que hoy es una realidad y que será un instrumento eficaz para el mejor conocimiento entre los hondureños y para el fortalecimiento de nuestra identidad multicultural.

Dr. Víctor Manuel Ramos
Vicedirector de la Academia Hondureña de la Lengua

Víctor Manuel Ramos: “El diccionario contribuirá a que nos conozcamos más”

Publicado por el Diario Tiempo el Día Internacional de la Lengua Materna (20/02/2014).

El Diccionario de las Lenguas de Honduras es el resultado de casi cinco años de exhaustivo y paciente trabajo de especialistas y comunidades étnicas del país que estuvieron bajo la coordinación de Víctor Manuel Ramos.

Ramos, miembro de la Academia Hondureña de la Lengua y columnista de DIARIO TIEMPO, logró amalgamar los esfuerzos y conocimientos de los protagonistas, de los auténticos parlantes, para crear un diccionario que ahora es un nuevo elemento cohesionador de la sociedad hondureña.

Este intelectual le relata  a los lectores de DIARIO TIEMPO los tiempos y las formas de cómo él y sus compañeros de equipo recogieron en las comunidades 5 mil vocablos en siete lenguas diferentes (chortí, garífuna, isleño, miskito, pech, tawahka y tolupán).

Presentación del DLH con Álvaro Ortega Santos, Director del Centro Cultural de España, Victor Manuel Ramos y Marcos Carías, Directivos de la Academia Hondureña de la Lengua.

DIARIO TIEMPO: ¿En qué consistió el trabajo de coordinación que realizó para materializar el proyecto del diccionario?
RAMOS:
La coordinación la ejercí a nombre de la Academia Hondureña de la Lengua, de la cual era el subdirector, pues fue durante la gestión de D. Óscar Acosta, como director, que se inició el proyecto. Mi trabajo consistió en elaborar el listado de palabras, escoger la acepción que se iba a traducir, escoger los traductores, fijarles las reglas para la traducción; luego con el trabajo de cada uno de los traductores, organizar los léxicos para la impresión, coordinar las ilustraciones y supervisar la edición. En estas tareas es invaluable el aporte prestado por el director del CCET, Álvaro Ortega Santos, y del embajador de España, Luis Belzúz de los Ríos, quien ha presentado el Diccionario en la Casa de América en Madrid. Gracias a los esfuerzos de Álvaro España, el diccionario está en la Web y en Wikipedia junto con el diccionario de hondureñismos.

DIARIO TIEMPO: ¿Cuánto tiempo llevó la labor de investigación? ¿Dónde  y cómo realizaron la recolección de todos los términos?
RAMOS:
La idea surge en la oficina del Centro Cultural de España en Tegucigalpa. El director, Álvaro Ortega, tenía un Diccionario de las Lenguas de España y de ese libro surgió la idea de un Diccionario de las Lenguas de Honduras.
Se hicieron las gestiones con la Agencia Española de Cooperación Internacional y se nos concedió una suma para emprender el trabajo que consistió en elaborar un listado básico de palabras de uso cotidiano que pudieran ser susceptibles de traducción a las lenguas originarias de Honduras. Luego se hizo la selección de las personas que harían las traducciones por cada lengua. Para eso pedí la asistencia de un programa del Ministerio de Educación que se encarga de la traducción de los textos escolares a las lenguas originarias. Ahí contacté con Manuel de Jesús Nájera, para el chortí, Justa Aurelia Suazo, para el garífuna; Bryan Kelly, para el isleño; Cleofina Maxuel Navas, para el miskito; Rosalío Duarte, para el pech; Inés Ordóñez Salinas, para el tawahka, y Santos Marcela Licona, para el tolupán. Para cada término seleccionamos una sola acepción para evitar confusión. El trabajo lo hicieron los compañeros en sus comunidades y hacíamos reuniones periódicas para la revisión y para comprobar el avance.

DIARIO TIEMPO: ¿Cuántos vocablos contiene el diccionario?
RAMOS:
El diccionario cuenta con 5000 vocablos. Se han traducido a las siete lenguas originarias de Honduras, menos al lenca que está extinto. Pero hemos encontrado fuentes que nos permitirán, en una nueva edición, incorporar algunos vocablos lencas para el rescate de esta lengua. La traducción de los cinco mil vocablos solo fue posible en garífuna, isleño, tawahka y miskito. Las otras lenguas no cuentan con un léxico tan extenso y algunas están en peligro de desaparecer.

DIARIO TIEMPO: ¿Por qué es importante este diccionario para la sociedad hondureña?
RAMOS
: Es indudable que, con los nuevos vientos que soplan en el mundo que impulsan la integración y el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, los hondureños nos hemos dado cuenta de que somos un país muy diverso en cuanto a pueblos y lenguas y que no podemos ignorar ese aspecto. El diccionario contribuirá a que nos conozcamos más y a que las lenguas de estos pueblos queden plasmadas en el papel para evitar su deterioro o extinción y para que hagamos la formulación de una nueva identidad que nos incluya a todos.

DIARIO TIEMPO: ¿Cuál es el futuro de estas lenguas?
RAMOS:
Como he dicho antes, algunas tienen un gran futuro: la lengua garífuna y la misquita son las más fortalecidas porque el número de hablantes es muy grande y porque es el idioma base en que se comunican los habitantes de las zonas geográficas en que se hablan. La lengua garífuna además se habla en otros países en donde hay asentamientos garífunas y la lengua miskita se habla ampliamente en la Costa Atlántica de Nicaragua. El tawahka se habla más en Nicaragua y el Chortí es una lengua viva en Guatemala. Es deber de los hondureños todos, preservar estas lenguas porque forman parte del patrimonio cultural nacional.

Diccionario de Hondureñismos


Diccionario de Lenguas de Honduras