Presentación del Diccionario de Hondureñismos

I. La Vigésima segunda Edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).

DRAEDesde que en 1780 la Real Academia Española compendió en un solo volumen el Gran Diccionario de Autoridades, para facilitar su manejo y consulta, no ha dejado esta corporación, de trabajar en el perfeccionamiento y actualización del Diccionario, corresponde a la vigésima primera del año 1992, y la vigésima segunda edición del “Diccionario de la Lengua Española” es una obra corporativa de la Real Academia Española con la colaboración de las veintiuna Academias que conforman la Asociación de Academias de la Lengua Española, incluyendo la Norteamericana y la Filipina.

La Publicación de dicha edición se efectuó en octubre de 2001 y la presentación se llevó a cabo en Valladolid, en el marco cultural de II Congreso Internacional de la Lengua Española, patrocinado por la Real Academia Española y el Instituto Cervantes. Se realizaron presentaciones de dicha edición en todos los países cuyas Academias de la Lengua, son correspondientes de la Real Academia Española y desde Madrid viajaron a nuestros países representantes de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en su vigésima segunda edición pretende recoger el léxico general de la Lengua hablada en España y en los países hispánicos. Se dirige fundamentalmente a hablantes cuya lengua materna es el español, acoge una selección del código verbal de referente al código de la lengua culta y común de nuestros días y en menor grado otros aspectos como los dialectalismos, tecnicismos, vulgarismos, arcaísmos etcétera, de los cuales se ha incorporado una representación de los usos más extendidos o característicos.

Son dos las ideas principales sobre las que se ha fundado la revisión general del diccionario preparativa de la vigésima segunda edición: por una parte ha procurado mantener actualizado el corpus de la obra en cuanto a los términos en ella registrados y por otra, suprimir del DRAE registros arcaicos innecesarios. La Real Academia Española, atenta a la evolución del uso, va revisando de continuo entradas del Diccionario para prescindir de aquellas que han perdido vigencia y que, por su naturaleza, tienen mejor acomodo en el Diccionario Histórico.

Para el trabajo de mantener actualizado el corpus en el DRAE se revisa permanentemente el material léxico incluido en el respectivo registro de términos, desde el mismo momento de la salida de la edición anterior, en este caso la de octubre de 1992; los esfuerzos continuos se dirigen al trabajo arduo de efectuar las adiciones, enmiendas y supresiones de artículos y acepciones. El manejo de información procedente del Banco de Datos del Español, ha permitido realizar estas tareas con rapidez y con vigor filológico. Así, la base fundamental sobre la cual se han incorporado a la nueva edición buena parte de las enmiendas y adiciones procede del repertorio actual de este depósito electrónico, que recoge miles de textos representativos de España y de los países de habla española, correspondientes a los últimos veinticinco años.

De un registro de 1098 vocablos del español de América que contenía la edición anterior, pasó en esta vigésima segunda a 26,999, lo que supone un incremento de 15,391 voces americanas y acepciones. En cuanto a la supresión, se señala que de los 83,014 artículos registrados en la anterior edición han sido suprimidos por no tener ya vigencia de uso 6,008, al tiempo que las 154,480 acepciones de lema se han prescindido de 17,337 y de los 23,882 formas complejas, se han eliminado 2,131. Todo este material queda, naturalmente accesible para su consulta en el Nuevo Tesorero Lexicográfico editado por la Real Academia Española.

También han sido objeto de supresión voces o acepciones portadoras de marca dialectal, que en algún momento llegaron a tener vigencia en determinadas áreas del español y que ya la han perdido en nuestros días. Otras muchas acepciones del mismo tipo han sido actualizadas en sus marcas y en el texto de su definición. Asimismo se han efectuado en esta edición, una revisión temática, a partir de propuestas elaboradas por académicos españoles o por especialistas ajenos a la Corporación, campos como los de matemáticas, física, química, biología, informática, medicina, derecho, economía, comercio, filosofía, literatura, lingüística, teatro, léxico militar, religión, montañismo, etcétera.

El Diccionario sigue recurriendo a los usos gramaticales de nuestra tradición. Así, las definiciones, especialmente las que utilizan el procedimiento de la remisión a un lema con moción de género, se ha redactado en masculino respetando el principio de género inclusivo existente en español. Cuando el uso, especialmente el bien documentado, así lo recomienda, esas palabras se recogen en los géneros (p. ejemplo: médico, ca) aunque se registre la posibilidad si también lo propicia el empleo real de determinada comunidad sociolingüística, se permite utilizar solo el masculino (Julia es médico).

El DRAE 2001 también ha revisado la correcta lematización de los artículos y la colocación adecuada, dentro de ellos, de las formas complejas. El banco de datos es la fuente de información empleada para documentar la variación de género en aquellos lemas de formas complejas, que al adoptar ahora, marcas gramaticales antes inexistentes, los necesitaban. Ej.: Abogado de oficio, Abogada de oficio. Además de lo anterior en el DRAE se ha revisado el sistema de marcas y notas de uso, el sistema de definición por remisión, para asegurar que a cada término con el que se define le corresponda una acepción o un artículo determinado. Se ha incorporado también al final del diccionario un apéndice que contiene modelos de conjugaciones de sesenta y tres verbos, en todos sus modos y tiempos. Entre estos verbos están. a). Verbos terminados en AR: amar, andar, anunciar, aunar, rehusar, bailar, averiguar, causar, dar, errar. b). Verbos terminados en ER: agradecer, caer, caber, haber, oler, saber, ser, tener, ver, yacer. c). Verbos terminados en IR: asir, aplaudir, conducir, construir, dormir, erguir, mullir, oír, lucir, reunir. A lo anterior hay que agregar que se han aplicado al texto de la vigésima segunda edición del DRAE, los preceptos de la ortografía de la Lengua Española, edición 1999, especialmente en lo que se refiere al uso del acento gráfico en secuencias vocálicas y al empleo de iniciales mayúsculas.

La Real Academia Española considera que el diccionario es una obra de continua renovación y el DRAE, que sobrepasa los doscientos años, lo es en particular. Hasta ahora las diferentes ediciones han aparecido con una cadencia media de diez años, para ir reflejando la cambiante realidad de la lengua, actualmente se pretende hacerlo cada cinco años con el apoyo invaluable del Banco de Datos del Español que Academia ha construido en este último decenario y que en estos momentos, en su doble repertorio, histórico y actual Corpus Diacrónico del Español (CORDE) y el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), supera los doscientos sesenta millones de registros léxicos. En 1997, aprobó, además, la Real Academia, una Nueva Planta del Diccionario, preparada por la Comisión del Diccionario e informada por las Academias Asociadas, con el propósito de rehacer por completo el sistema de normas que regulan su organización e incorporar las importantes novedades que en la técnica lexicográfica se han producido en los últimos años.

El Diccionario de la Real Academia, en el que colaboran estrechamente las veintiuna academias asociadas, tiene universalmente reconocido un valor normativo que lo hace único en su género. La universalización de las comunicaciones, que multiplica y potencia con enorme rapidez los efectos del contacto de lenguas, ha llevado a la Academia y a las Academias Asociadas a preparar un Diccionario Panhispánico de Dudas, en cuya parte léxica se considerarán de inmediato los vocablos emergentes y se ofrecerá una indicación consensuada sobre su uso correcto.

De ese modo, en la conciencia de que el diccionario es una obra en marcha y, fiel, a la tradición que es riqueza patrimonial de todos, la Real Academia Española, con el concurso de la Asociación de Academias, quieren servir de modo eficaz a la unidad del español.


II.   Los Hondureñismos en la Vigésima Segunda Edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE)

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“Hondureñismos: Vocabulario de los provincialismos de Honduras” publicado en 1895 por Alberto Membreño.

La Academia Hondureña de la Lengua, al igual que el resto de las Acciones de la Asociación de Academias de la Lengua Española, colaboraron con la Real Academia Española, para llevar a feliz término la XXII edición del Diccionario de la Lengua Española (DRAE 2001).

Los hondureñismos que se presentan en este libro forman parte del contenido general del DRAE 2001, y ha sido gentileza de la Real Academia Española el haber enviado a D. Óscar Acosta, Director de la Academia Hondureña de la Lengua, un disquete contentivo de 1950 lemas, bajo los que aparecen una o más acepciones con la marca Honduras (Hond.), para su publicación.

En la edición XXI de 1992, los hondureñismos incorporados eran 302, ya en la vigésima segunda se registra un total de 2,782 en cuenta las 286 entradas con la marca regional de América Central (Am. Cen) y los 400 gentilicios hondureños que carecen de la marca Honduras (Hond.) pero que aparecen en la definición. Por ejemplo: “Tegucigalpense, adj. Natural de Tegucigalpa ut. es//2. Perteneciente o relativo a esa ciudad, capital de Honduras”. Muchos de estos hondureñismos comparten la marca diatópica con El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Cuba y Puerto Rico.

Para la edición, enmienda y supresión de los hondureñismos de la XXII edición, se utilizaron los mecanismos que están contemplados en la nueva planta del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). D. Atanasio Herranz, académico de número, filólogo que ha trabajado por más de doce años en la investigación lexicográfica de los hondureñismos ha explicado los mecanismos usados para la introducción de nuevos términos: La primera etapa consiste en el requerimiento de responder por escrito a más de 550 fichas lexicográficas mensuales que manda la Real Academia Española, a propuesta de cualquiera de la Academias de la Lengua, en ellas se introducen nuevos lexemas o vocablos; se pregunta si la utilización en el respectivo país coincide con la significación propuesta, en el caso de no coincidir se solicitan las voces que se emplean con ese mismo significado, acompañadas de un ejemplo de uso actual y de ser posible con textos escritos. Este es un mecanismo que utiliza la Real Academia Española para la introducción de nuevos lemas, nuevas acepciones y nuevas acepciones diatópicas de uso corriente.

Otro mecanismo para introducir nuevas acepciones o nuevos lexemas para esta edición, consiste en realizar y seguir los siguientes pasos:

  • Selección de nuevos lexemas y acepciones por la Academia de la Lengua proponente.
  • Propuesta y aceptación por la Comisión Permanente de Lexicografía de la Real Academia Española.
  • La redefinición según la nueva planta del Diccionario.
  • Su aprobación por la Comisión Especial del Pleno de la Real Academia Española.

En cuanto a la introducción de nuevos hondureñismos, 1004 en total, se trató de incluir términos del español de Honduras, de uso general en todo el país y por todos los estratos sociales, como por ejemplo: alero, almacén, amurriñarse, amuseparse, animalero, chiri, hambreada, arrecho, babosada, desburrungarse, deschambar, desguabilar.

En el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE 1992), la flora hondureña estaba poco representada, ahora en el DRAE 2001, se encuentran definiciones de plantas como apinto, ayacaste, bijao, brassavola, capuca (redefinida), caulote, chichimora, chichipate, macuelizo, matasano, etc. Aves como bujaja, chilchote, chorcha, sacudico o sacudecolchón, guardabarrancos, estinquirín, guaco o guangolola. Peces como baula, congo, olomina, cuyamel, filín (bagre), guabina, bumbulón o bumbulín. Animales como carablanca, micoleón, olingo. Igualmente algunos neologismos como anexar, autolote, discar, discomóvil, membresía, calendarizar o calendarización.

En el DRAE 2001, no hubo inconveniente, ni sentido de falso purismo para la introducción de falsas palabras con la marca de malsonantes como: huevera, huevón, huevonada, huevonear, jodedera, vergón, vergueada, vergueador, etcétera. El usuario del español debe tomar nota que los vocablos que llevan la marca malsonante, son rechazados por la sociedad culta y que son tomados como términos vulgares. También fueron aceptadas voces utilizadas por los jóvenes como pintoso, apantallado, chavo, chaviza, cholero, pelis, tuanis etc. Así mismo se aceptaron mara y marero, que han desplazado a gavilla y palomilla; llantera, maquila, maquilero. El vocablo maje con tres significados: tonto, hacerse el tonto, muchacho joven; voces de uso estudiantil como chepe, chepear, acordeón, olimpiada, gimnasiada, etc.

En el acto de presentación del DRAE 2001, en Tegucigalpa, Honduras, el 28 de noviembre de 2001, el Director de Academia Hondureña de la Lengua, D. Óscar Acosta, resalto que la vigésima segunda del Diccionario se realizó bajó la conducción del actual director de la Real Academia Española, D. Víctor García de la Concha y de su antecesor, D. Fernando Lázaro Carreter; así como valoró positivamente el arduo trabajo que efectuó D. Atanasio Herranz en el estudio e incorporación de los hondureñismos; reconoció también la labor de investigación para el mismo fin, del académico D. Alejandro Barahona Romero recordó la dedicación de su predecesor el ex director de la Academia Hondureña de la Lengua, D. Eliseo Pérez Cadalso, y la del académico D. Carlos R. Cortés en la búsqueda permanente de vocablos propios de su pueblo.

El Señor Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española, D. Humberto López Morales, elogió el trabajo de los hondureñismos cuando expresó: “Para satisfacción nuestra, de todos los países del continente americano, Honduras es uno de los países que más elementos léxicos nuevos ha incorporado a la nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española”. Haciendo alusión a la interrogante que hizo en su discurso el Embajador de España en Honduras, D. José Javier Nagore San Martín: ¿Hay pueblos especialmente creadores del Español?, D. Humberto López Morales contestó: “Uno tiene la tentación de pensar, que lo son aquellos países más grandes, más vigorosos, con más industria, con más tradición popular, etc. Y no siempre es así. En ocasiones, en pueblecitos pequeños, como el caso de Honduras, se constata una cantidad impresionante de términos nuevos, y sugieren la presencia de un gran caudal de creatividad”.

Al presentar esta obra, la Academia Hondureña de la Lengua, hace entrega al pueblo hondureño de su patrimonio lexicográfico producto de su práctica cultural y social. La lengua es del pueblo que la habla, día a día se hace la lengua. Estos hondureñismos son testimonio fiel de la identidad, la idiosincrasia, el ingenio y la creatividad del pueblo hondureño.

Academia Hondureña de la Lengua, Tegucigalpa, M.D.C., mayo de 2004.

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