pech

1. adj. Hond. Se dice del individuo de un pueblo amerindio de origen chibcha que habita los pueblos y aldeas del noreste del departamento hondureño de Olancho.
2. Hond. Perteneciente o relativo a los pech.
3. m. Hond. Lengua de la familia chibcha que hablan los pech.

Consulta los vocablos de origen pech recogidos en el Diccionario de las Lenguas de Honduras (DLH).

Conforme a la Secretaría de Estado en los Despachos de Pueblos Indígenas y Afrohondureños SEDINAFROH:

Los Pech, además conocidos peyorativamente como Payas, tienen origen aún desconocido; su evolución se pierde entre la historia y el mito, son lingüísticamente descendientes de sub grupos culturales chibchas, ya que los hablantes de éste idioma salieron de América del Sur probablemente hace 3,000 años y se establecieron a lo largo del camino entre Colombia y América Central.

Al momento del contacto con los españoles, los Pech tenían un nivel de organización socio-económica y política casi igual a la de sus tribus vecinas (Tawahka, Tolupan, etc). Durante la colonia se extendieron del Río Aguán al Rio Patuca en la zona nororiental de Honduras. En la época prehispánica se extendieron del Norte del Río Aguán hasta el Cabo de Gracias a Dios y las Islas de la Bahía.

La lengua Pech está identificada como un idioma de la familia de lenguas macro-chibcha, de origen sudamericano.

Los Pech es un Pueblo que actualmente esta compuesto por 10 Tribus (pueblos) que son: Vallecito, Pueblo Nuevo, Subirana, Agua Zarca, Culuco, Jocomico, Pisijire y Brisas de Pisijire en el Municipio de Dulce Nombre de Culmí; Santa María del Carbón en el Municipio de San Esteban, Departamento de Olancho; Silín en el Municipio de Trujillo, Departamento de Colón y Las Marías en la Biosfera del Río Plátano en el Departamento de Gracias a Dios. Hoy en día, la mayoría de estas comunidades están comunicadas por carreteras, caminos y veredas.

Los Pech, a pesar de que han sido sometidos históricamente por el proceso de aculturación, aún conservan su lengua y parte de sus costumbres que se manifiestan en comidas, bebidas e instrumentos musicales como Tempuka especie de Tambor Largo, el Arwa una especie de Quena y el Camachá parecida a la maraca.

Los Pech dependen de la agricultura de tala y roza, caza y pesca para subsistencia, sus cultivos principales son la yuca, los frijoles y el maíz, del cual elaboran comidas, bebidas alimenticias y embriagantes.

Estas comidas y bebidas en su mayor parte son el sustento Pech, acompañado de fríjol y de arroz. También practican la cría de animales domésticos. Se dedican en menor escala a la extracción de la resina del árbol de liquidámbar, a la producción artesanal y a lavado de oro.

La organización social del pueblo Pech descansa en la familia extensa, las mujeres Pech participan mucho en la vida económica de sus aldeas, ellas han sido artesanas, agricultoras, pescadoras, curanderas y chamanes (Jefe Tribal, Consejera, Sacerdotisa). La figura de la mujer fue muy significativa dentro de la cultura Pech, la influencia colonial motivó su desvalorización social.

Aun conservan sus Consejos de Ancianos y Consejos Tribales, en los que le dan un especial valor a la longevidad, misma que se caracteriza por el respeto y la sabiduría.

Habiendo sido expulsados de las costas y las Islas de la Bahía por los colonizadores españoles, los Pech se refugiaron en las zonas montañosas, donde han desarrollado un respeto y equilibrio vital del recurso bosque.

La utilización de diversidad de plantas características de la vegetación del trópico húmedo con fines alimenticios, religiosos y medicinales ha sido complementada por los Pech con las actividades de cacería y uso de la madera para construcción.

Siendo amplios conocedores de la botánica naturista y por el hecho de estar enclavados en las entrañas mismas de las selvas lluviosas de Colón, Gracias a Dios y Olancho, las comunidades Pech representan un potencial casi excepcional para el manejo y aprovechamiento de los recursos de éstos bosques tropicales.

Existe el potencial para perfeccionar sus técnicas de aprovechamiento y de crecer como industria artesanal para comercializar sus productos con fines económicos.

Este Pueblo milenario ha visto amenazado su territorio desde los años 70’s cuando se comenzó a explotar indiscriminadamente el bosque dentro de su territorio lo que genero que una frontera de colonización no indígena se apropiara de extensas franjas de su hábitat.

Es uno de los pocos Pueblos Indígenas que durante el periodo Republicano de nuestra historia tiene títulos de tierras con carácter comunitario, proceso este que fue apoyado por el padre Manuel de Jesús Subirana entre los años de 1862 a 1864.

Consulta igualmente el artículo Características lingüísticas de las lenguas originarias de Honduras de Ramón A. Hernández Torres.