garífuna

1. adj. Se dice del individuo de un pueblo producto de la mezcla de arahuacos, caribes insulares y negros africanos esclavos en las Antillas que los ingleses deportaron de la Isla de San Vicente a Roatán, en 1797, y después se extendieron por la costa atlántica de Honduras, Belice, Guatemala y Nicaragua.
2. adj. Perteneciente o relativo a los garífunas.
3. m. Lengua hablada por los garífunas.

Consulta los vocablos de origen garífuna recogidos en el Diccionario de las Lenguas de Honduras (DLH).

Conforme a la Secretaría de Estado en los Despachos de Pueblos Indígenas y Afrohondureños SEDINAFROH:

La historia de los Garífuna o Garínagü comienza antes del año 1635 en la isla de Yurumain o San Vicente en las Antillas Menores, frente a las costas de la actual Venezuela, esta isla estaba habitada por una población de de indígenas que se llamaban a sí mismos los Arawaks, arawakos, caribes rojos. La tribu Kalipuna, procedente del territorio continental sudamericano, invadió San Vicente y conquistó a los Arawaks, los hombres Arawaks fueron asesinados y los guerreros Kalipuna tomaron como esposas a las mujeres Arawaks, los habitantes de la isla fueron el resultado de la unión de estas dos tribus; la palabra “Garífuna”, que significa “la gente que come yuca”, desciende probablemente del “Kalipuna”. Los Españoles llamaron a esta gente “Caribes”, que significa posiblemente caníbales, y es el origen del término “caribeño”.

En el año 1635 dos buques Españoles que llevaban esclavos Nigerianos naufragaron en la isla de San Vicente, al principio, los españoles, nigerianos y Kalipunas pelearon los unos contra los otros, pero con el paso del tiempo aprendieron a convivir bien y se realizaron matrimonios mixtos, creándose así los “Caribes Negros” o como los conocemos ahora “Garífuna”.

Otros autores indican que los Garífuna que según la tradición oral, son descendientes de las Pueblos africanos Efik, Ibo, Fons, Ashanti, Toruba y Congo, raptados de las regiones costeras de África Occidental (correspondiendo a los Estados modernos de Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, Camerún y Congo) por comerciantes de esclavos españoles y portugueses.

Con el paso del tiempo y a efecto de la conquista y colonización se generó una brutal distribución de territorios en América, por lo cual San Vicente fue una colonia británica y los Garífuna trataron de establecer un control independiente de la isla.

Los franceses apoyaron a los Garífuna y hubo muchas batallas entre los Garífuna y los británicos, la batalla más grande tuvo lugar en 1795 en la que se destacó la resistencia del legendario jefe Joseph Chatoyer (Satuye); ambos contendientes sufrieron grandes pérdidas, un año después los Garífuna y los franceses se rindieron al poderío de los británicos quienes en su afán de pacificar la isla decidieron deportarlos, para lo cual los rodearon y asesinaron a centenares, destruyendo sus hogares y cultura, los sobrevivientes a este infierno fueron embarcados a Balliceaux donde la mitad de ellos murió de fiebre amarilla.

En 1797 los Garífuna sobrevivientes fueron fletados a la Isla de Roatán frente a la costa de Honduras, a lo largo del viaje, los españoles capturaron uno de los buques británicos llevándolo a Trujillo donde los Garífuna fueron liberados, además, los españoles capturaron a 1,700 en la isla de Roatán y los llevaron a Trujillo donde carecían de mano de obra, a los Garífuna se les consideraba como gente hábil para los cultivos, por lo que fueron a trabajar y prosperaron bastante en Trujillo, algunos de estos fueron reclutados por el ejército Español donde sirvieron con distinción.

Gradualmente, los Garífuna se movilizan de Trujillo y comienzan a poblar la costa atlántica de Honduras, Guatemala, Belice y Nicaragua, donde actualmente habitan.

Desde principios del siglo XX, los Garífuna sirvieron en embarcaciones de comerciantes estadounidenses y británicas durante la Segunda Guerra Mundial viajaron por el mundo, trayendo como resultado de estos viajes, el que ahora hay pequeñas comunidades en las ciudades estadounidenses de Los Ángeles, Nueva Orleans y Nueva York.

Los Garífuna han conformado 47 comunidades en los Departamentos de Cortés, Atlántida, Islas de la Bahía, Colón y Gracias a Dios. Cuentan con una población de 300,000 habitantes en Honduras, incluyendo grupos poblacionales asentados en San Pedro Sula y Tegucigalpa. Vale destacar que el Pueblo Garífuna tiene carácter transfronterizo pues también se encuentran núcleos importantes de población en los vecinos países de Belice, Guatemala y Nicaragua; y a efecto de la migración en busca de mejores niveles de vida se encuentran además, fuertes cantidades de población Garífuna en las ciudades estadounidenses de Los Ángeles, Nueva York y Nueva Orleans.

La mayoría de las comunidades garífunas están ubicadas en zonas costeras próximas a las áreas urbanas de Puerto Cortés, Tela, La Ceiba y Trujillo. Un gran número de ellas están comunicadas por vía marítima en pequeñas embarcaciones, caminos y veredas por las playas.

Su forma de producción (el barbecho y la rotación de cultivos) les ha permitido vivir en armonía con la tierra el mar y sus recursos, gracias a su organización social donde la mujer juega un papel preponderante en las actividades agrícolas y culturales, lo que los convierte en una sociedad matrilineal, matrifocal o matriarcal, asimismo, muchas mujeres contribuyen de forma importante al ingreso familiar dedicando buena parte de su tiempo a la preparación y venta de cazabe (tortilla de yuca que adoptan de su relación con indígenas de San Vicente), pan y aceite de coco.

Históricamente en la organización social Garífuna, resalta la figura de un jefe y consejo de ancianos.

Esta población posee una cultura extensa y rica expresada en diversos elementos socio-culturales, con un sistema agrario que descansa en la propiedad colectiva sobre la tierra que utilizan en la producción familiar para la subsistencia. Según datos de Roy Guevara Arzú, en un 97% de los casos, las mujeres desempeñan funciones domesticas y labores de la tierra. La división social del trabajo en los hogares Garífunas se resume así: la siembra, cuidado y cosecha de cultivos, preparación de alimentos y ventas de productos (pan, cocos, frutas, pescado, casabe y dulces) esta a cargo de la mujer. Los hombres están a cargo de la preparación de terreno (socola, tumba y quema) pesca y artesanía. La mujer ejerce mucha autoridad en el régimen familiar y cuenta con una familia numerosa. El número promedio de hijos por familias de 7. Otra característica de la familia Garífuna es la preeminencia en los hogares de la mujer soltera, se detecto que el 53.3% de las mujeres son madres solteras que viven con su familia, el 28.5% son casadas y el 18.2% registran como madres abandonadas que asumen el papel de jefas de hogar.

Además de las ocupaciones tradicionales como la agricultura y la pesca tienen una gran variedad de comidas y bebidas ricas en proteínas, vitaminas y calorías como el tapau (tapado Garífuna con variedad de tubérculos y mariscos en sopa de coco), la ereba o cazabe (tortilla grande de yuca horneada), el hudutu (machuca), etc.

Entre las bebidas esta el Hin, especie de cerveza hecha de yuca, el mármara, bebida preparada a base de maíz fermentado, caldo de caña de azúcar y el guifiti, etc. En cuanto al canto, baile y ritos, la manifestación más importante y significativa, es sin embargo, (Dugú) rito dedicado a los muertos donde se canta el Abaimahani por las mujeres y la punta, una danza de fertilidad dedicada a la reproducción del pueblo. El Chugú es también un rito a los espíritus.

El Pueblo Garífuna en su mayoría profesa la religión Católica, sin abandonar sus propias creencias religiosas del Dugú, el Chugú (culto a los muertos) que es un acto de encuentro y de unidad familiar, hoy con la presencia de sectas religiosas protestantes en algunas comunidades ésta manifestación cultural está siendo destruida argumentando que es un acto “diabólico”.

Dadas las escasas oportunidades de capacitación y empleo local, muchos hombres garífuna (como también Negros de Habla Inglesa y miskitu), se ubican como marinos en embarcaciones comerciales y luego han emigrado a Estados Unidos.

Aunque vale resaltar que en el plano de formación educativa formal el Pueblo Garífuna en relación a los ocho restantes Pueblos, destaca por la cantidad de profesionales con que cuenta, base educativa esta generando un despertar muy importante en los pobladores y poco a poco están buscando oportunidades de desarrollo integral que nunca antes habían tenido.

Conoce más sobre la música y cultura garífuna con el documental “En Clave Afrocaribe” de la Red de Centros Culturales de AECID:

Consulta igualmente el artículo Características lingüísticas de las lenguas originarias de Honduras de Ramón A. Hernández Torres.