Libros en la Biblioteca
Poemas de juguete
Trabalenguas, adivinanzas, acertijos, poemas ideográficos que tratan de todos los temas posibles. Este libro es especial porque las palabras cambian de forma, de posición, de significado. Cada página es un juego que invita a pensar y a imaginar enriquecie Si te gustan los poemas, o si quieres conocerlos, seguramente te gustará este libro. Vas a encontrar poemas cuasimochos, versos de rima consonante y loca, palíndromos, adivinanzas. La mayoría de estos poemas son para que juegues, ya sea con alguien o a solas. Si al principio te cuesta trabajo, pero sientes cosquillas y te gana la risa, es buen comienzo. ¿Juegas?
Un Regalo Para Ti
Hacer un dibujo es difícil.
Tienes que elegir un color.
Puedes pasar horas y horas.
Te tienes que esforzar para no equivocarte.
Cuaderno de animalista
Las señoritas de Avignon reconvertidas en mandriles; la sex-symbol Mae West (Dalí), en león; las bailarinas de Degas, en flamencos sometidos a duros ensayos para alcanzar la fama… Un paseo por la pintura del último siglo, revisitada con humor e ironía, desde una perspectiva singular: el reino animal.
Humo
«Sueño con un dragón verde de lengua negra que quiere tragarme. Las casas también son verdes, como la hierba de nuestro jardín con columpio, donde antes papá y yo jugábamos al balón. Lo echo mucho de menos. Mamá me dice que pronto nos reuniremos».
El Principito
Me costó mucho tiempo comprender de dónde venía. El principito, que me hacía muchas
preguntas, jamás parecía oír las mías. Fueron palabras pronunciadas al azar, las que poco a poco me
revelaron todo. Así, cuando distinguió por vez primera mi avión (no dibujaré mi avión, por tratarse de un
dibujo demasiado complicado para mí) me preguntó:
—¿Qué cosa es esa? —Eso no es una cosa. Eso vuela. Es un avión, mi avión.
Me sentía orgulloso al decirle que volaba. El entonces gritó:
—¡Cómo! ¿Has caído del cielo? —Sí —le dije modestamente. —¡Ah, que curioso!
Y el principito lanzó una graciosa carcajada que me irritó mucho. Me gusta que mis desgracias se
tomen en serio. Y añadió:
—Entonces ¿tú también vienes del cielo? ¿De qué planeta eres tú?
Sapo y sepo, inseparables
Una mañana Sepo se sentó en la cama. “Tengo muchas cosas que hacer”, dijo. ” Las escribiré en una lista para que no se me olviden”